NUESTRA HISTORIA

Mar del Plata, una vez más me reencuentro con mi pasado, mi infancia, mis ancestros. Es un día muy ventoso y el mar trae toda su fuerza desde adentro, llegando a la playa en forma de espuma blanca, inmaculada, pero con toda su energía.

Me acuerdo cuando de chiquita hacía lo mismo, y en esos días de tormenta me quedaba junto a una ventana del hotel mirando atentamente la furia del océano. La inmensa gama de grises que aparecían en el horizonte. Y todos los ruidos que el viento producía en las ventanas.

Me acuerdo de mi querida abuela. Que siempre estaba tan segura de ella misma, sabiendo que persiana era la que golpeaba, o donde había que arreglar algo para que no se estropeara con las tormentas. Siempre fue mi ángel guardián. Y es así que hoy encuentro un significado a mi presente: La fuerza de las mujeres de esa rama de mi familia.

Mi bisabuela, como tantas veces me contaron, al lado de su marido, trabajando juntos, codo a codo, forjando su futuro. Al principio con una máquina de coser que canjeó por su anillo de casamiento. Y juntando peso por peso fueron armando un lugar para que la gente se hospedara. Después armaron juntos el hotel del Torreón. Varias veces devastado por la furia del mar. Y siempre volvieron a empezar…

Por ese entonces, en 1917 nació Memé (mi abuela). Años más tarde conoció a mi abuelo. Se casaron y siguieron el legado. Armaron el Hotel del Virrey, después el tan conocido Hotel Hermitage y finalmente el Chateaux Frontenac. Lugar donde nací.

Mis recuerdos van desde el lavadero al cuarto de costura, lleno de olores a jabón y perfumes, y el juego en la calandra (plancha de rodillos gigantes), donde me dejaban pasar algunas servilletas para que se plancharan, a pesar de que mis manos eran tan chiquitas. Y me enseñaron como tenía que quedar toda la ropa blanca… El cuarto donde se guardaban los géneros, las puntillas, los botones, las agujas y los hilos. Allí había de todo y ahí fue donde se me quedaron grabadas las distintas sensaciones que producen los géneros al ser tocados… El ruido de las máquinas de coser y el deslizamiento de las tijeras al cortar los lienzos para hacer las cortinas, los manteles, las sábanas…

Memé y Pepé levantaron dos de los hoteles más famosos de Mar del Plata: El Hermitage y el Chateux Frontenac. Y ahí es donde pasé los primeros años de mi vida y todos los veranos hasta los 20 años. Impregnándome de todo lo vaporoso que tenía esa vida… Pero también rodeada del cariño y cuidado de mis abuelos… En el año 1984 se vendió. Nadie lo continuó. Pero esa fuerza femenina siguió intacta en mi alma ...

Allá, por el 2003, cuando empecé a pensar en este negocio siempre estuvo a mi lado Juan Brie, mi marido. Desde la primer idea y la puesta en marcha del primer lugar donde funcionó Linos del Pacífico hasta el presente. Ayudándome y apoyándome en el recorrido de ese largo camino…

Si miro hacia atrás me siento tan identificada a esa historia familiar. Y es así que entonces entiendo el presente, cómo llegué hasta acá… Y el porqué de Linos del Pacífico…

“Hay dos legados perdurables que podemos transmitir a nuestros hijos: uno son LAS RAICES y el otro son LAS ALAS”. (Hodding Carter)

Mis raíces están muy arraigadas a todos estos recuerdos. Linos del Pacífico representa mis alas…

Alejandra Fernández Ferrari

Octubre 2015.